Pero no todo estaba perdido, recién era viernes.
El sábado por al noche recibo un SMS que decía algo como "Hola Anoia. Has sido tan buena mina conmigo que mi silencio y mi ausencia me atormentan. Sé que anoche te dije algo en un estado lamentable pero no recuerdo nada, ¿querés que hablemos?". Mis respuesta: "Hola! La verdad no sé de qué querés hablar, pensé que ya me habías dicho todo. Igual no hay drama, si querés hablamos".
Empieza la noche. Fernet. Amiga. Música. No debía decaer porque moría. Y en una de esas, como caído del cielo, aparece el chico que me habían presentado la noche anterior. El mismo chico que me medí todo el verano y me queda diez puntos con tacos. Un poco de charla, nos ponemos a bailar. ¿Vamos a la pista? VAMOS. Mis amigas desaparecen. Me quedo. Me voy acompañada. Besos y a dormir.
Todas las emociones en menos de 24 horas.
Cuando escribí el post anterior pensaba contar una charla posterior pero ahora me da fiaca total escribirla. Para resumir, volví a hablar civilizadamente, chau chau y nunca más.
Esto de los tipos no es para mi.

4 comentarios:
paraaaaa!! y que pasó con el chico que te queda barbaro con tacos?
que chusma my gosh!
Besos!
La clave es que una esté en paz consigo misma. Esos chicos pueden hacer y deshacer a sus anchas, que nosotras quedaremos intactas, ¿no?
Miles de besos.
quiero saber más
Llego re tarde al post y tengo la misma duda que Ramina.
¿DOña, no se copa y escribe algo más?
Un beso!
Publicar un comentario en la entrada