Hace un par de meses conté que estaba saliendo con un flaco que salí hace mil, de aquí en más el demente. Los acontecimientos se resumen en que nos vimos al menos una vez por semana hasta hace una semana, tranquilos pero bien, digamos. En los últimos días algo comenzó a molestarme, algo con nombre y apellido que denominaremos su ex. Cuando un ex llama, mensajea y nos escribe en FB es porque: a) le estamos dando pie para mantener la vela prendida
b) nos quiere dar pie para mantener la vela prendida
c) tiene cero amor propio
d) nos curtimos secretamente
e) combinaciones de las anteriores
Sea cual sea la opción ambas partes son responsables de las consecuencias, de forma culposa o dolosa, para el caso da igual. Así, dejamos de hablar los últimos días. Muchos sabrán entender si digo que no es que yo quería cortarme pero tengo que conservar un poco de amor propio.
Y llegó el finde santo.
El jueves transcurrió sin pena ni gloria, regular cantidad de alcohol, charlas varias con gente varia y a dormir.
El viernes mis amigas estaban muy resacosas así que terminamos saliendo sólo dos y empezamos a hacer sociales porque si no la noche iba a terminar muy temprano. Gente va, gente viene, me presentan un flaco: "pepito, pepita", termina la historia. Continuamos bebiendo. En una de esas me cruzo a el demente muy charlando con una zorra de alto nivel. Fuck off. Me ve, se acerca, bla bla, resumen: estamos muy cortados, ya fue esto, estas re buena pero no sos una mina para casarse. Acto seguido, sale caminando y vuelvo a beber.
Preguntas que me surgen:
¿Tantas ganas de curtirte a una mina tenés que me lo venís a decir en el medio de fuckin' bar? ¿Tenías necesidad de ser tan cruel? Yo no seré una mina para casarse pero ¿vos te viste? Digo, en serio, ¿vos te viste? Si bien una cosa no quita la otra, y que vos seas impresentable no significa que yo sí sea para casarse, te recomiendo que primero te fijes en vos, ¿no será, solamente, que no soy para casarme con vos? Aparte, me hubieses avisado antes que andabas buscando esposa, al menos me dabas la opción de decirte que yo no me quiero casar, no con vos.
Así terminó mi viernes, tuve que cancelar la reserva del salón, subastar mi vestido de novia y fumarme la seña del catering. No, posta, terminó en lo de mi amiga con una charla más que reflexiva y motivadora.
Pero acá no terminaba el finde.